Un Resplandeciente Símbolo para Los Angeles
Walt Disney Concert Hall, Los Angeles

A mediados de los años 90s, se había tenido que detener el proceso de construcción del Walt Disney Concert Hall El costo estimado del edificio se había incrementado a $265 millones de dólares, muy por encima de la donación inicial de Lillian Disney para el proyecto por la cantidad de $50 millones de dólares. Hubo un punto en el que el Condado de Los Angeles estuvo a punto de dar por cancelado este proyecto cívico. El edificio en si era tan solo un poco más que un esqueleto de acero.

Fue un largo y a veces hasta doloroso proceso el que culminó con lo que hoy vemos como resultado, las suaves columnas de fina madera en su interior y las brillantes curvas de acero inoxidable que caracterizan al Walt Disney Concert Hall hoy en día. La sala se ha convertido indiscutiblemente en uno de los más significativos íconos de la ciudad de Los Angeles. Algunos van más allá y lo nombran como una de las salas de conciertos más fácilmente reconocibles en el mundo, gracias al arquitecto Frank Gerry, ganador del cotizado Premio Pritzker. Con su brillante y estético trabajo inspirado en una máquina en movimiento, su cálido interior con madera y patrones florales, la sala ha ayudado a colocar a los Angeles en la vanguardia de los destinos culturales en el mundo.

En tan solo una década, el Walt Disney Concert Hall ha pasado de ser un proyecto prácticamente desahuciado a un importante ícono de la cultura en el mundo. Mucha gente lo admira por sus detalles arquitectónicos, otros por la pureza del sonido de la sala en si misma. Pero aquellos que conocen un poco más acerca de la historia del Walt Disney Concert Hall se enfocan mas en lo que este lugar realmente significa en si conjunto en lugar de lo que simplemente es como edificio.

La Filantropía de Toda Una Ciudad
Viéndolo en retrospectiva, es realmente una especie de milagro el que se haya podido completar la construcción del Walt Disney Concert Hall, después de haber estado muy cerca de haber sido cancelado, el proyecto tomó impulso de nueva cuenta con algunos pocos donativos por parte de personajes líderes de la comunidad, como el billonario Eli Broad y el ex Alcalde Richard Riordan. Cada uno contribuyó con $5 millones de dólares para que se pudiera volver a arrancar la construcción.

Broad, junto con el antiguo Presidente del Music Center Andrea Van de Kamp y el Supervisor del Condado Zev Yaroslavsky, tomaron el liderazgo para los esfuerzos de recaudar fondos, empezando a recibir donaciones de grandes corporaciones como Arco and Atlantic Richfield Co.

El proyecto ha sido un elemento fundamental en el relanzamiento del centro de la ciudad de Los Angeles como destino cultural.

En una plática con Catherine Babcock, Vice Presidente de Mercadotecnia y Comunicaciones del Music Center, nos dice que ella ve que las donaciones llegaron en el momento exacto y fueron el golpe de timón que necesitaba el proyecto. “Muchas de esas corporaciones han hecho los mayores regalos y donaciones de su historia como corporaciones para poder culminar la construcción de esta maravillosa sala de conciertos.”

Estaba en juego mucho más que simplemente la sala de conciertos. El proyecto como tal estaba destinado a ser un elemento fundamental para el relanzamiento del centro de la ciudad de Los Angeles como un destino cultural. Si la sala hubiera sido cancelada esto le habría señalado al mundo que Los Angeles habría fracasado en el esfuerzo de dar el apoyo necesario a la comunidad y a la cultura.

Pero con Broad y los otros al frente de la recaudación, los fondos comenzaron a llegar. Para el tiempo que se habían puesto como límite el proyecto del Walt Disney Concert Hall contaba con más de $100 millones de dólares para poder completar su ambiciosa estructura.

El Símbolo de Los Angeles
Apropiadamente "Disney," el cambio en la inercia le dio a esta historia un final mágico, demostrando que la comunidad de Los Angeles podía trabajar en conjunto para crear un ícono cívico. Es también un recordatorio que Grand Avenue (la calle en donde se encuentra ubicada) fue llamada en alguna época Charity Street.

“Al final del camino, las contribuciones crearon un ícono que influenció la arquitectura en los Angeles y en el mundo, pero también el espíritu de la filantropía en Los Angeles,” agregó Babcock.

No hay duda alguna que la sala de conciertos tiene mucho corazón por si misma. La gente puntualiza que Frank Gehry hizo de Los Angeles su hogar, que el Walt Disney Concert Hall lo ayudó a convertirse en toda una autoridad de la arquitectura mundial, y que trabajó muy de cerca con Lillian Disney para comprender perfectamente lo que ella quería dar como regalo a Los Angeles.

Otros apuntan a que las firmas que se encuentran en el acero inoxidable irradian su propia luz y son un símbolo que mantiene en pie a la sala de conciertos con el sello de la gente que trabajó en la construcción.

Hay quienes destacan los extraordinarios conciertos de la Filarmónica de Los Angeles y las insuperables características acústicas de esta sala de conciertos.

Y otros miran a lo que se ha convertido el centro de la ciudad de Los Angeles gracias a este histórico edificio. El Music Center presenta otras tres grandes instalaciones para grandes eventos culturales (The Ahmanson Theater, Mark Taper Forum y el Dorothy Chandler Pavilion). Otras de las muchas atracciones culturales del centro de la ciudad incluyen al Museo de Arte Contemporáneo (MOCA), La catedral de Nuestra Señora de Los Angeles, el Museo Nacional Japonés Americano. Y la lista continúa

En el medio de todo esto se encuentra el Walt Disney Concert Hall, un símbolo de la ciudad de Los Angeles y un testamento de la fuerza cultura de esta ciudad. Tan solo tomó 16 años, $274 millones de dólares, 30,000 dibujos arquitectónicos, 300 toneladas de pernos y soldadura, 12,500 piezas de acero inoxidable y mucho corazón.

 


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